Percepción y realidad

Una parte de mi ha despertado.

La otra, se ha ido para no volver.

– Decidí no rendirle culto –

sólo la dejé ir

porque irse también es salir a ser-vivir.

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Tanto para dar

Hay muchas cosas lindas que quisiera darte.

No sé, la luna menguante que tanto me gusta,

la « T » que sobrepasa mi renglón al escribir Te quiero,

el calor de mis mejillas cuando escucho tu nombre,

las guitarras que vibran en mi pecho y hasta el color negro que siempre llevo puesto.

 

Te regalaría las nubes que se dibujan en el cielo,

las estrellas que intento contar cada noche,

los rayos que se parten entre sí,

la lluvia que brota de mis ojos cuando me haces feliz

e incluso el olor a lilas que tanto me enamora.

Te daría mil poemas torpes escritos por alas de mariposa,

besos con amor y de color rojo,

frases cosquillosas sobre tu piel blanca,

el helado cubierto de chocolate que saboreo en las tardes

y todos esos cuadros que nunca aprendí a pintar.

 

Te regalaría los relojes blandos de Dalí,

Barcelona con olor a mar,

los rotos de mis jeans,

la brisa de tus brazos que me eriza sin vergüenza,

el arcoíris de mis labios cuando mi sol se tropieza con tu lengua

y ese cheesecake de maracuyá que se te antoja a media noche.

 

Tantas, tantas cosas lindas…

Mis impulsos que se han vuelto tímidos,

las palabras que me brotan por los poros,

mis dedos que se escabullen entre tu cabello oscuro,

las manos que se pasean sobre tu espalda

y las dos cobijas que te robas al dormir en mi cama.

 

Te daría todas mis sorpresas,

las de encaje negro

y las que llegan a tu buzón cuando menos lo esperas.

Te daría mi camisa verde española,

la coquetería que despiertas,

mis piernas que tiemblan

y el vino de frambuesa que acompaña mi valiente pluma.

 

Tantas, tantas cosas Te daría – Me daría –

en mis sueños, en mis pensamientos más ocultos

– sólo en los ocultos –

pues ya no nos quieres amor.

– Tú no quieres –

Hombre efímero

Si me libero de mis caprichos, de mi terquedad y de mis ganas de ti,

tal vez me enamore de todo lo que no eres y nunca serás.

No te siento,

– No estás! –

Barcelona la bella

Me enamoré de Barcelona porque es coqueta, resuelta y estrambótica.

Y es que cuando la caminas, cuando te escabulles entre sus callejones verbeneros, la piel te palpita y el alma también.

Si cierras los ojos y respiras su mar, te impregnas de amor. Sí, de amor por la vida y fluyes. Te vuelves nube y flotas vigorosamente en ese pedacito de cielo azul.

Dejas de buscar el arcoíris porque ya lo llevas dentro,

porque te has convertido en primavera y floreces atrevida.

Entonces,

coqueta y resuelta,

has vuelto a ser estrambóticamente tú.

Retrato de un desencuentro

[ Lo que fuí ]

 

– Quise sentir –

Sentir con el pecho florecido,

con la sensiblería aguda,

punzante y caótica

como solo puede ser un alma desnuda

cuando cede a sus fantasmas.

– Quise volar –

Volar en mil pedazos,

y morir

de algo bueno o de algo malo,

pero sentirme viva.

– Quise ser –

ajena,

voluble,

impulsiva,

ser un acopio de mi misma.

– Quise temer –

temer a mis palabras,

al poder de mi mente,

a mi piel y a la suya,

temerle a algo.

– Quise soñar –

soñar realidades

o irrealidades,

inventar,

construir y destruir

como solo mi imaginación y yo sabemos hacerlo.

Idealizar tal vez…

 

– Quise equivocarme –

y volver a ser…

Gozos

Solo Dios sabe cuántas veces estaba destinada a despedirme de ti,

cuántas veces regresaría y cuántas veces me volvería a ir.

Amor, nos hemos llevado el premio de los mil y un adiós.

Premoniciones

El tiempo se mide en tu espalda
porque tus vértebras
son años que se escurren entre mis labios.
Tus huesos me hablan,
susurran cosquilleos en mis oídos
mientras tus ojos sonríen
y yo me hago eterna en tus brazos.
Adoro la noche que yace en tu mirada,
tan infinita
como esta alegría que se apodera de mí
 cuando estoy contigo.
Sobran las palabras y hasta el mundo
pues ahora mismo
 tus dedos son míos y mi piel los venera.
Me desarmas
Y dueles
mi cuerpo te ama,
mi alma te anhela.
Te ríes
como ríen las lunas crecientes
y brillas amor
con tu boca hecha estrellas
– interminable y silenciosa –
Te veo entonces
con la niña que vive en mis ojos,
la que murmura tu nombre
y se despide constantemente
cruzando sus dedos,
inundada de ti.
Te quiero
con los parpados dormidos,
con mis manos atadas
y el corazón estrecho.
Te quiero
desnudo, vestido,
presente o ausente
y de mil colores.
El tiempo no existe,
tu y yo somos perpetuos.

 

 

*Todos los derechos reservados

Monería

Si mis manos se desataran sobre tu piel,

el cielo se rompería de recelo sobre nosotros.

Las nubes se harían diminutas intentando cubrir tu torso desnudo.

Y yo, como no le temo a las tempestades,

pondría en marcha las yemas de mis dedos

y atravesaría los valles de tu ombligo caminando hasta tu boca.

Fundiría mis caderas sobre tu cuerpo canicular

y bailaríamos en un vaivén penitente.

Tomaría por asalto tu espalda,

tu cuello perpetuo,

y tus muslos de hierro.

Me apoderaría de tus ojos turbios,

de tu cabello oscuro

y hasta de tu sombra mi amor.

Devoraría tus miedos,

tus sueños

y tu lengua también.

Porque no hay alma que te desee más que la mía

y aun así

mis sentimientos más dulces te pertenecen.

Tú,

discordia de mi mente,

calamidad del destino,

estabas escrito entre las líneas de mis manos.

y como olvidarte?

si has estado presente desde el principio de los tiempos.

 

 

*Todos los derechos reservados

Requiem

Adiós simulacro de amor,

manojo de tierra,

viento de oasis.

Adiós niño de mis ojos oscuros,

reflejo demente

de quien ya no soy.

Adiós disparate,

desatino de mi mente ambigua.

Me ausentare de tus paramos gloriosos cariño

porque hace frio y se me hielan las venas.

Te veré entonces

en otra existencia quizá,

cuando mis cumbres hayan alcanzado los infiernos.

Cuando mis pies ya no duelan.

Te buscare cuando el océano de tu piel

haya perdido su caracola Marina.

Solo en aquel momento,

volveré entre las líneas del tiempo

para perderme en ti

una y otra vez.

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