Retrato de un desencuentro

[ Lo que fuí ]

 

– Quise sentir –

Sentir con el pecho florecido,

con la sensiblería aguda,

punzante y caótica

como solo puede ser un alma desnuda

cuando cede a sus fantasmas.

– Quise volar –

Volar en mil pedazos,

y morir

de algo bueno o de algo malo,

pero sentirme viva.

– Quise ser –

ajena,

voluble,

impulsiva,

ser un acopio de mi misma.

– Quise temer –

temer a mis palabras,

al poder de mi mente,

a mi piel y a la suya,

temerle a algo.

– Quise soñar –

soñar realidades

o irrealidades,

inventar,

construir y destruir

como solo mi imaginación y yo sabemos hacerlo.

Idealizar tal vez…

 

– Quise equivocarme –

y volver a ser…

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Gozos

Solo Dios sabe cuántas veces estaba destinada a despedirme de ti,

cuántas veces regresaría y cuántas veces me volvería a ir.

Amor, nos hemos llevado el premio de los mil y un adiós.

Premoniciones

El tiempo se mide en tu espalda
porque tus vértebras
son años que se escurren entre mis labios.
Tus huesos me hablan,
susurran cosquilleos en mis oídos
mientras tus ojos sonríen
y yo me hago eterna en tus brazos.
Adoro la noche que yace en tu mirada,
tan infinita
como esta alegría que se apodera de mí
 cuando estoy contigo.
Sobran las palabras y hasta el mundo
pues ahora mismo
 tus dedos son míos y mi piel los venera.
Me desarmas
Y dueles
mi cuerpo te ama,
mi alma te anhela.
Te ríes
como ríen las lunas crecientes
y brillas amor
con tu boca hecha estrellas
– interminable y silenciosa –
Te veo entonces
con la niña que vive en mis ojos,
la que murmura tu nombre
y se despide constantemente
cruzando sus dedos,
inundada de ti.
Te quiero
con los parpados dormidos,
con mis manos atadas
y el corazón estrecho.
Te quiero
desnudo, vestido,
presente o ausente
y de mil colores.
El tiempo no existe,
tu y yo somos perpetuos.

 

 

*Todos los derechos reservados

Monería

Si mis manos se desataran sobre tu piel,

el cielo se rompería de recelo sobre nosotros.

Las nubes se harían diminutas intentando cubrir tu torso desnudo.

Y yo, como no le temo a las tempestades,

pondría en marcha las yemas de mis dedos

y atravesaría los valles de tu ombligo caminando hasta tu boca.

Fundiría mis caderas sobre tu cuerpo canicular

y bailaríamos en un va y ven penitente.

Tomaría por asalto tu espalda,

tu cuello perpetuo,

y tus muslos de hierro.

Me apoderaría de tus ojos turbios,

de tu cabello oscuro

y hasta de tu sombra mi amor.

Devoraría tus miedos,

tus sueños

y tu lengua también.

Porque no hay alma que te desee más que la mía

y aun así

mis sentimientos más dulces te pertenecen.

Tú,

discordia de mi mente,

calamidad del destino,

estabas escrito entre las líneas de mis manos.

y como olvidarte?

si has estado presente desde el principio de los tiempos.

 

 

*Todos los derechos reservados

Requiem

Adiós simulacro de amor,

manojo de tierra,

viento de oasis.

Adiós niño de mis ojos oscuros,

reflejo demente

de quien ya no soy.

Adiós disparate,

desatino de mi mente ambigua.

Me ausentare de tus paramos gloriosos cariño

porque hace frio y se me hielan las venas.

Te veré entonces

en otra existencia quizá,

cuando mis cumbres hayan alcanzado los infiernos.

Cuando mis pies ya no duelan.

Te buscare cuando el océano de tu piel

haya perdido su caracola Marina.

Solo en aquel momento,

volveré entre las líneas del tiempo

para perderme en ti

una y otra vez.

Reflexiones urbanas y otros momentos de espera

Me han llegado a sudar las manos,

no tanto de nervios,

si no de un no se qué…

¡Una vaina rara!

Cuando creo que lo he visto todo

y que he sentido el mundo en su totalidad,

cae esta humanidad sobre mí

y pesa mas que mi conciencia.

Y es que pa’ que lo voy a negar,

a veces desearía ser una locomotora,

una linea sin destino,

una maquina llena de indecencia,

o más bien…

– ¡Muy llena de mí! –

 

 

Poema libre

Creo en poco o en casi nada,
sin embargo, creo en la magia.
Creo en esas cosas que no veo pero que puedo sentir,
como en tus labios impetuosos
cuando liberan sus astros
en un cielo renegrido.
Creo en lo que mis ojos sienten
cuando pintan tus pupilas de sueño,
cuando de repente se extravían
en la escalinata de tus pestañas presumidas.
Creo en la luz que irradias,
tú, cuerpo celeste,
cuando gritas poesía al universo.
Eres magia,
polvo de luna,
a veces blanco
y a veces negro.
Y aun así…
Creo en tu alma de arcoíris,
en tu piel, mi pergamino,
en tus labios parlanchines
y en tu suelo infinito.

Efímero

Tengo una pena de amor

que no sabe como hablar

y unos dedos que intentan dibujar sus palabras.

Tengo un corazón tan chiquito,

que se traiciona a sí mismo

porque repite su nombre y no sonríe.

– Le gusta sufrir –

Tengo un cuerpo desobediente

que lo extraña cuando las velas están encendidas,

cuando el cielo está oscuro

y se viste de amor o de sombras.

Tengo un alma sonámbula

que no duerme,

que solo espera un eclipse lunar,

que esconda el sol,

que no arda mas,

que no brille

y que se quede en silencio.

Tengo un  sentimiento atrapado en la garganta

y un « yo »

que busca ser libre.

Senectus

Un día,

cuando el cansancio me haya abandonado, 

me sentaré en aquella silla mecedora que solía maltratar mis piernas,

leeré mis libros llenos de polvo

y peregrinaré entre las olas del tiempo. 

Contemplaré recuerdos 

que seguirán siendo míos

aún cuando mis ojos hayan dejado de respirar. 

 

 

*Todos los derechos reservados

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